NOTA: Inicio este post mostrando mi repulsión a los actos violentos, mi solidaridad y respeto a las familias Mercado Alonso y Arredondo Verdugo, así como a todos los amigos de Jorge Antonio y Javier Francisco, mi deseo por una pronta resignación y sobre todo mi grito por una justicia real (y mediática) en este país.
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El viernes pasado fueron asesinados dos jóvenes estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (el Tec, pa’ los cuates) en un enfrentamiento entre el ejército y supuestos sicarios, en Monterrey. Y el aparato amarillista enajenante no perdió el tiempo en crear de estos dos jóvenes héroes victimizados. Perdón pero eso es seguir, generar e incluso alimentar estereotipos.
¿quién define cómo se deben ver unos sicarios? ¿quién es el diseñador que los hace a todos ver iguales? ¿por qué todo el país se desgarra las vestiduras si los asesinados son gente bien vestida y no si son estudiantes humildes? No digo, de ninguna manera, que Jorge o Javier hayan estado en malos pasos, sólo quiero entender la justicia.
La tag-cloud que se generaría de este terrible y repudiable hecho tendría como palabras más utilizadas: BECADOS, ESTUDIANTES, DESTACADOS, TEC. ¿qué pasa con tantos otros estudiantes asesinados dentro y fuera de sus escuelas? ¿si Jorge o Javier hubieran sido malos estudiantes, sería menos importante? ¿qué pasaría si fueran estudiantes de la UANL o de alguna universidad no reconocida? ¿y si hubieran sido estudiantes de una escuela rural en Chiapas?
En este país, el de “no pasa nada” o “vamos ganando la guerra contra el crimen organizado” el de “pinochos en el senado” y tantas pero tantas cosas inverosímiles, debe ser igual de terrible y repudiable que maten a toda la familia del marino que ayudó en el asesinato de Beltrán Leyva (y no por eso andamos todos clamando justicia) o que Ciudad Juárez sea hoy considerada una de las tres ciudades más peligrosas del mundo.
Estoy a favor del castigo a los asesinos, pero ¡no nos hagamos pendejos! Castigan a los peones, agarran a los eslabones más débiles. Alguien decía ayer que la mejor manera de “ahorcar” a estos criminales es atacando sus finanzas, no sacando a un ejército poco preparado y básicamente carente de confianza a agarrarse a chingadazos con otro ejercito (“el malo”) que está infinitamente mejor preparado y armado.
¡El asesinato de estos dos jóvenes-estudiantes-becados-destacados-deltec es absolutamente lamentable y aberrante! Como lo es el incremento de muertes en el país, los narco mensajes, la historia de “el pozolero”, los secuestradores, los descabezados, las balaceras, los sicarios, los zetas, el bar-bar, las muertas de Ciudad Juárez, la inseguridad y un enorme pero enorme etc.