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jueves, 24 de enero de 2013

Daniel Day-Lewis humaniza a Lincoln

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Un día se despertó Steven Spielberg y dijo... "Hace mucho que no me gano un Oscar, ¡haré una película nacionalista!" y ¿qué creen? ¡NO LE SALIÓ!

Ayer vimos Lincoln (E.U. 2012), lo hice básicamente por mi admiración y respeto a Daniel Day-Lewis y a Tommy Lee Jones, que junto a la actuación de Sally Field, es lo que más vale la pena. Supongo que históricamente está muy bien hecha, pero todo el lobbyng que retrata, por medio del cual el presidente de Estados Unidos durante la guerra civil logró hacer que la casa de representantes votara a favor de la 13a Enmienda la vuelve muy compleja e incluso complicada.

Seguramente los fans del cine histórico serán felices, seguramente muchos encontrarán inconsistencias importantes, seguramente los fans del director la verán sin chistar, seguramente los estudiosos de la ciencia política la amarán, seguramente no ganará un Oscar (está nominada para 12)...

Un Abraham bastante menos heroico, solemne, fuerte, señorial... pero no por eso menos impactante y contundente es perfectamente interpretado por Day-Lewis. Dos grandes momentos históricos y bien reflejados en la película y un desperdicio absoluto en el momento del asesinato de Lincoln (si dices que este fue un spoiler, vete a leer un blog que diga "ola ke ase").

La película es pesada, justamente como es la política y más, cuando toca temas tan sensibles como la esclavitud. Y creo que incluso Spielberg exagera los recursos grandilocuentes y clichosos (como una cegadora luz en una ventana abierta hacia el futuro) y, como dije, desperdicia un momento clave en la historia.

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jueves, 28 de julio de 2011

Hace 34 años

Alguna vez escuché que cuando alguien se da a la tarea de escribirle cualquier cosa a alguien más, ese texto deja de ser del escritor. Por eso pedí permiso para compartir con ustedes un poco de la emoción que me tomó por asalto el 19 de julio. Ella cumplió 34 años, yo no pude más que agradecérselo y, quizá, hacer una sencilla crónica de todo lo que significa para mi.


Nuestra historia

Hace 34 años, a mis tres casi cuatro,

mi infancia tomó un sentido diferente
y no lo sabía.

Hace 34 años, tus ojos se encandilaron y
se robaron esa luz, se llenaron de ella
y ahora la compartes conmigo.

Hace 34 años, mi sonrisa de niño, tan simple
natural y sencilla se enchuecó por primera vez,
y buscó un reflejo igual, en espejo.

Hace 34 años empezaste a acumular palabras,
emociones, sentimientos, enseñanzas y aprendizajes.
Hoy, 34 años después, las compartes conmigo.

Hace 34 años, muchos miedos tomaron sentido,
se convirtieron en retos, en posibilidades remotas
cercanas...
maravillosamente nuestras.

Hace 34 años, mis brazos empezaron a sentir una ausencia,
a imaginar un cuerpo, otros brazos, sensaciones...
tu cuerpo, tus brazos, mi espacio.

Hace 34 años nació una huracán, no destructiva, vital,
con la fuerza capaz de cambiar mi eje de vida,
mi concepción del mundo, mis miedos, la luz, mi sonrisa.

Hace 34 años, a mis tres casi cuatro, mi mundo
tomó sentido.


Luis Eduardo Osorio Náser

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martes, 12 de mayo de 2009

Dos historias.

Hoy es el día en que empiezan historias inconclusas que terminan prematura y, sobre todo, dolorosamente.

Al darme cuenta del día, se atoraron muchas cosas en mi garganta, gritos, risas, lágrimas, besos, apoyo, un prólogo, viajes...

Lo más curioso es que una de las historias inconclusas del 12 de mayo, una que me duele mucho, pero que en su momento fue diferente, divertida, estresante, preocupante, alegre, motivo de orgullo y ahora es precisamente historia, evolucionó en lo más hermoso, en la promesa, en la magia, en la sorpresa, en las palabras raras, en el amor. Esa pequeña historia, en su principio estuvo en el final abrupto de la otra.

Antes de saber que hoy es 12 de mayo, busqué un video es incluso puse en mi twitter: "take three feathers and jump from a cliff... show us what you have" ("Toma tres plumas y salta desde un risco... muéstranos lo que tienes"). No sé que significa, pero sé que te extraño, tampoco sé cómo te extraño.


jueves, 7 de mayo de 2009

Hoy en tu cumpleaños

Creo recordar que nunca le había escrito a mi Abuelo (Abuelito, por acuerdo familiar). Hoy hubiera cumplido años, 96 ó 97... una pila completa de años.

Seguramente fueron varios recuerdos los que me hicieron pensar en el famoso Doctor Osorio (Brujo de Popotla), en reprocharme el no haberle escrito, en vida algo, igual le hubiera gustado, aunque no lo demostrara a flor de piel. Sí, mi abuelito siempre fue un personaje parco y serio, escondía las emociones pero en más de una ocasión le vi los ojos llenos de lágrimas (tanto de tristeza como de alegría)

Curiosamente mi primer recuerdo fue un día que tocó, en guitarra, esa canción que le escribió a mi abuelita hace como 60 años... creo que se llamaba "Chaparrita". La forma clásica de tomar la guitarra, el ritmo, un dejo de orgullo en la mirada, creo que esta escena la vi dos veces en los casi 30 años que conviví con él.

Siguió la única vez que le vi sentado al piano, de ese día recuerdo la luz en el pequeño departamento de Mar Mediterráneo que albergó su vida, los exámenes, su preocupación, grandes borracheras, cigarros, miedos, nietos y bisnietas y, finalmente, su muerte.

Recordé el pequeño portafolio color vino con el que todos los días recorría el camino de su casa a la ESM, donde dio clases de anatomía a más de 100 personajes de la vida pública de la salud en México; recordé al mismo tiempo, el olor particular del plumón rojo con el que calificaba exámenes, de ahí viene el recuerdo de que muy pocos exámenes calificados por él tenían calificaciones aprobatorias (y yo, de chavito, pensaba "mi Abuelito es un maestro muy estricto y sus alumnos son unos pendejos").

Recordé el consultorio que todas las tardes abrías, recordé el miedo que me daba entrar por considerarlo un lugar lejano, un mundo diferente y hasta peligroso. Las ventanas enormes, de madera, el piso de madera que tronaba a cada paso, las sillas acomodadas junto a la pared. Recordé ahorita (que lo escribo) el cuadro ese raro del chavito con cara de malo que había "inyectado" al doctor vestido de blanco. La mesa de exploración donde alguna vez me tocó ser paciente.

Recordé mi primera fractura y que tú, sólo de verme y sin necesidad de rayos X sentenciaste: "fractura de cúbito" (¿o habrá sido radio?) y que cuando regresamos de urgencias, con el brazo izquierdo enyesado, partimos mi pastel de cumpleaños número 12.

Alguna vez, ya muy viejo, quiso regresar a la escuela de Medicina en la que estudió. Facultad de Medicina de la UNAM, Santo Domingo. El Viejo ya no podía caminar mucho, era logísticamente un desmadre llevarlo. Por lo que (haciendo frente a los fantasmas que me cree pensando que podría ser un "in memoriam") un domingo nos lanzamos, la familia y yo a levantar un archivo en video de lo que fue SU escuela, la "policlínica" (una cantina ubicada en contra esquina de la puerta con muchos libros que los doctores en ciernes dejaban empeñados a cambio de algunos "alipuses"), la plaza...

Y hoy, Dr. Osorio Sr., te recordé y te extrañé más. Va un fuerte abrazo, de esos que igual en vida no recuerdo haber sentido... los demás recuerdos, los de complicidades curiosas y minúsculas, ¡me los guardo!