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domingo, 20 de diciembre de 2009

Animación independiente en dimensiones universales

Planeta 51 es la historia animada y divertida, de uno de los más profundos miedos del ser humano: el miedo a la otredad. (checa el primer párrafo de este link, es más que suficiente para entender el concepto.)

Está en México esta peli de animación (poco infantil) independiente. Sé que el término ha sido manoseado hasta el cansancio, e incluso ahora sirve para catalogar todo en este mundo que necesita etiquetarlo todo.

Narra la historia del encuentro de un ser espacial (que en este caso es un ser humano) que llega a un planeta que se encuentra aún en los años 50, así de fácil, de trillado, multifilmado y narrado, pero eso sí, original como pocas cosas.

El astronauta empieza a convivir con Lem, un adolescente que medio sabe del espacio y recién ha ganado un puesto como ayudante del asistente de los bla bla blas en el planetario local. Viene la tradicional búsqueda, seguimiento, escondite y demás de los otros y termina con el más típico acto de bondad de lo otro hacia "las mayorías"

Planet 51 logra revivir a la perfección la paranoia que caracterizó esos años, el miedo a los alienígenas de un sólo ojo que venían dispuestos a desintegrarnos y la sublime ignorancia que los seres humanos demostrábamos ante temas de invasiones espaciales, el universo y los planetas.

Diálogos inteligentes acompañan a personajes no tan inteligentes, pero sumamente divertidos, grandes "cameos" de películas clásicas de la era espacial (Odisea 2001, Alien, E.T., War of Worlds), de Sci-Fi (¿entra en este cajón Back to the Future?) y hasta de grandes filmes clásicos como Singin' in the Rain, hacen de estos 90 minutos una verdadera delicia cinematográfica.

Animación sencilla, bien lograda, grandes escenarios, iluminación y continuidad detallada son parte de la historia que el español Jorge Blanco presenta y que se pelea duramente con las películas de grandes empresas que ahora están en cartelera.

Si usted, querid@ lector (a) de este blog se anima a verla... no pierda el detalle del perrito y del bot que acompaña al astronauta, dos "side characters" que lo hacen muy divertido y que, al igual que en Shrek (Joe Stillman, el escritor, formó parte de los creadores de ese blockbuster) aportan mucho valor y risas.

Nos dimos cuenta un poco tarde que no es una película tan de niños, Mikel quiso salirse pero digamos que transcurridos una hora o algo así.

Cómo buen crítico le doy two thumbs up!!!

viernes, 13 de noviembre de 2009

¡Feliz cumpleaños, hermanita!

Muchas cosas sucedieron, muchas más están por suceder, la constante del cambio sigue presente y sigue siendo tan contundente como lo fue cuando te ví por primera vez, o como cuando "jugué" contigo carritos en la panza de Mamá. Los recuerdos de todas y cada una de esas cosas que han sucedido, juntos o en la distancia prudente, se amontonan, se empujan para salir y tomar forma en este conglomerado de bits y bytes. ¡Pero no lo harán! porque seguirán siendo parte de las complicidades infantiles, los secretos de adolescencia y las pláticas que tuvimos o hemos tenido en diferentes momentos adultos.


A pesar de todo y de todos (incluso de nosotros mismos) todas esas cosas han sido buenas. Lo mejor es que puedo seguir contando contigo (one way or another), con tu radicalismo, con tu amor y con mi admiración infinita hacia ti. Igual ha sido complicado o confuso, muchas veces no hemos podido ver el final de tanta cosa que va sucediendo, pero ese final ha llegado, como lo esperábamos, lo imaginábamos o simplemente de una manera diametralmente opuesta.

¿y cómo decirte todo lo importante que eres para mi? ¿y cómo si creo que no se han descubierto palabras nuevas para definir tanto cariño, tanta historia junta? "Gracias" y "Hermana" pueden envolver un poco, pero aún así se quedan cortas. Pero hoy, en tu cumpleaños, no sólo te felicito, sino que incluso (y peco de egoísta) me felicito por poder tenerte durante este largo trayecto.


En el campo de las felicitaciones va una por luchar y nunca dejar de hacerlo, va otra por darnos una felicidad inigualable e incalculable, otra por hacerme sentir brutalmente orgulloso en muchísimas ocasiones, te felicito por haber decidido vivir y vencer muchas cosas... de esas que no vemos. Te felicito por abrir, de vez en cuando y sólo poquito, la puerta de lo que eres y sientes; eso poquito que he podido ver merece otra felicitación.


Te felicito por ser necia, tienes todo el derecho y es, incluso una obligación. Te felicito por guardar silencio de lo que tu quieres callar... en fin, te felicito por estar viva, por vivir la vida con mucho ánimo y muchos huevos. Te felicito por tu cumpleaños y por toda la serie de cosas que durante 12,035 días has ido apilando en mi vida, en la tuya, en la de mis papás y en la de tu hijo; sin contar a todas las personas que has tocado con tu vida.

No dejes nunca de ser lo que eres, no dejes nunca de hacer lo que quieres. ¡Vive la vida con más ganas! ¡tómala por los cuernos y enséñale lo que nos has enseñado a los que tenemos la alegría de haberte visto domarla! aunque tu, aún lo dudes un poco.

Y ahora desde acá te digo: ¡Feliz cumpleaños, Hermanita!

lunes, 20 de julio de 2009

El Curso de Verano

Empezaron los cursos de verano, ese pretexto que madres (y padres) trabajador@s tienen para que sus vástagos estén ocupados mientras ell@s se dedican a perseguir la chuleta. Y hoy empezamos nosotros el nuestro.

El Chamuco empezó hoy el primero; tiene tres años y casi dos meses y se desprendió hoy, por primera vez, del círculo familiar. Hoy Mikel pasa algunas horas rodeado de niños y niñas que no conoce, con los que tendrá que interactuar "a huevo", que lo mancharán y seguro los manchará, probablemente empiece a enamorarse (sin entender el significado), empiece a generar amigos y a fortalecer su función social.Hoy empieza a ser un niño mucho más grande.

Leí en el status de FB de mi hermana que ni ella ni él lloraron en la despedida y yo, ¡casi lloro de imaginarme desde lejos la escena! (los abuelos medio escondidos en el parque según comentaron anoche, Ósom!)

¿Qué estará haciendo ahora? ¿con qué nuevos juegos, canciones, moretones o raspones llegará a casa? ¿cómo será su experiencia en el mundo que hoy se abre para él? ¿cómo será la situación mañana?

Estoy orgulloso de que empiece su vida realmente social, de que ahora si tenga que usar su inteligencia y (espero que de una manera lógica) su fuerza para hacerse presente. Casi puedo apostar que llegará un poco impactado de no ser él el centro de atención. Será el momento de enseñarle que ese puesto, si bien en la familia es heredado, en el mundo real se gana, y se gana con tu chamba, con tus comentarios, con tu conocimiento...

Hoy empezó el Curso de Verano de Chamuco... y también el de su familia.

martes, 9 de junio de 2009

60 años son tres "nadas"

Ayer doña María Magdalena, mi madre, cumplió 60 añitos y lo hizo de una manera poco común. Fue operada el sábado pasado, digamos que mandó a un botecito mi primera casa, la cual compartí con mi hermana. Para los que me siguen en Twitter y Facebook, sabrán que todo salió bien.

Al final de su primer "Nada", MMMM (María Magdalena, Mi Madre) seguía viviendo en León, era una "jovencita" (como dirían hace casi 40 años) muy guapa y con una trenza que la ha caracterizado toda su vida. De respuestas rápidas y ácidas. Inteligente y muy solidaria. Supongo, o incluso imagino, que le hizo honor al dicho de llorar como "Magdalena", pero no estoy tan seguro.

Para su segundo "Nada", MMMM rompió la inercia de siglos, de apellidos, de historias, de cruces y de confesionarios. Se casó con el Dr. Osorio y tuvo dos hijos, quienes seguramente le hemos dado buenos y muy malos momentos, se convirtió en una señora rete guapa, la trenza permaneció inamovible y continuando la signatura de su diario caminar.

Empezó a estudiar una licenciatura en historia, todos los días iba (y en algunas ocasiones nosotros con ella) desde Arboledas-Valle Dorado hasta la ENAH, frente a la sala Ollin Yolliztli, fue una estudiante ejemplar, trabajaba al mismo tiempo y en ningún momento nos faltó una palabra de apoyo e incluso varios regaños. Siguió con respuestas rápidas y ácidas, se volvió más solidaria e incluso se radicalizó un poco.

La vi llorar muy poco, recuerdo claramente cuando murió Guillermo, nuestro tío. No recuerdo si lloró cuando mi hermana estuvo grave, pero imagino que sí, al igual que cuando fui yo el que estuvo grave.

El tercer "Nada" de MMMM se llenó con Mikel, pero también ha sido de pérdidas familiares y de la gente que ella quiere (debería decir ama). Ahora es una abuela guapa y elegante, las respuestas son rápidas pero mucho menos ácidas, la trenza sigue ahí, aunque se queja que cada vez está más flaca esa trenza. Ahora si le hace honor a su nombre y llora como Magdalena, con noticias (pero insiste en verlas), con películas, con canciones, con la gente. Sigue siendo solidaria, pero a grado exagerado en algunas ocasiones. Es tan radical que se ha vuelto políticamente incorrecta y eso me encanta, porque es en esos momentos que retoma lo ácido de los comentarios.

Igual este tercer "Nada" lo hemos acompañado de muchas pláticas, de muchas discusiones, de apoyo, de amor. Hemos compensado todos juntos esas pérdidas, las hemos entendido y aprendido a sobrellevar. Hemos mejorado nuestra relación de una manera fuerte y que valoramos con base en la independencia.

Los 2.75 "Nadas" que me han tocado convivir con ella han sido invaluables, le he aprendido mucho, sé qué quiero imitar y qué dejar de lado - como parte del impulso, que nunca como lastre - para continuar escribiendo mi historia.

viernes, 29 de mayo de 2009

El número Tres

No se si sea realmente cabalístico o si yo, en mis múltiples alucinaciones, lo considere la mitad del infinito, pero hoy Mikel cumple tres años y para mi es un momento cabalístico.

Volví a leer esto que escribí el año pasado. Volví a sentir esa emoción, volví a sentirme conmovido. Las palabras han cambiado, ya no soy "Kiki" para él, ya soy "Tío", ya no son "ketecos", son "mocos".

Su abuelo le enseña a jugar ajedrez, sabe bien como se llaman todas las piezas, pero a los peones les llama "Copones"; saben dónde se colocan, ¡pronto sabrá cómo se mueven! Su abuela le hizo un juego de calendario que se llena de estrellas cada vez que el pañal de dormir amanece seco o que come solo... Lee varias palabras, otras las sabe sólo de memoria.

Ama a Cri-Cri y tiene un temperamento como pocos, es berrinchudo, es orgulloso, es fuerte y es contundente. Está obsesionado por las piñatas y las dibuja en todo momento. Empieza a dibujar formas humanas, entiende las diferencias. Habla con "Fet", un ser imaginario que siempre va a ir a casa a las 11... ¿o será a las 7? Murió su Pez y se puso triste, ya no lo extraña.

Canta mucho, canta todo, es musical... Canciones viejas que canta como si fuera parte de una "barra futbolera". Recuerda a sus bisabuelas (seguramente más inducido que espontaneo)... probablemente las vaya olvidando con el tiempo, o se genere una imagen ideal de ellas.

Sigue viendo todo con ansiedad, como con hambre por poseerlo, por entenderlo y hacerlo parte de él. Sigue disfrutando, sigue durmiendo. Ya no es más "bebé", ya es Mikel Marcelo A. Osorio (que lo pronuncia raro) "EL OSITO" (porque así decidió apodarse él solo), ya es un niño grande que en realidad no sabe lo grande que es al ser tan pequeño.


Hoy Mikel cumple tres años, puedo estar cerca de él y hablarle por teléfono. La historia está creciendo cada vez más y al mismo tiempo se amplía, se llena de otras posibilidades, de momentos que serán sorprendentes de acuerdo a como los imagino, pero que al mismo tiempo seguro serán diferente a como los imagino y eso es la magia que una pequeña personita, con todo el carácter, con toda la fortaleza, con todo el coraje, con todo el amor, con toda la ensoñación, con toda la inocencia, con toda la vida, nos está transmitiendo y enseñando.

viernes, 8 de mayo de 2009

... a hard's day.

Hoy empiezo por parafrasear un poco a David Lynch en su Twitter: "... clear blue skies, lots of sunshine...", Efectivamente, la ciudad de México está a un paso de dejar de ser Ciudad Zombi, el día promete, hará calor, estará despejado, es viernes...

Hace 10 años, este mismo día fue muy diferente. Mi familia lo vivió de la peor forma posible, empezaron el 8 de mayo con una llamada de Cruz Roja de que unos hijos de puta me habían puesto una madriza monumental.

No entraré en detalles, conozco mis demonios y sé que estos están controlados hoy, que no echarán a perder el día y lo encabronadamente maravillosa que es la vida para mi y para la gente que quiero. ¡y sobre todo porque el recuerdo les duele mucho más que a mi a mis padres y hermana!

5, 10, 15 hijos de puta, no sé, no me interesa. Yo estoy vivo y completo. Aprendí (literal) a punta de madrazos. Sigue doliendo, sigue doliendo mucho como se ponen mi Vieja, mi Hermana, mi Viejo y toda la demás familia cuando comentamos este estúpido (y ahora superado) episodio.

Por poco no la cuento. Pero acá estoy y ahora me tienen que aguantar.

Mayo es un mes complicado, pero al final de cuentas sólo son recuerdos que se acumulan y me hacen darme cuenta, en cada respiración que la vida es super chingona!

jueves, 7 de mayo de 2009

Hoy en tu cumpleaños

Creo recordar que nunca le había escrito a mi Abuelo (Abuelito, por acuerdo familiar). Hoy hubiera cumplido años, 96 ó 97... una pila completa de años.

Seguramente fueron varios recuerdos los que me hicieron pensar en el famoso Doctor Osorio (Brujo de Popotla), en reprocharme el no haberle escrito, en vida algo, igual le hubiera gustado, aunque no lo demostrara a flor de piel. Sí, mi abuelito siempre fue un personaje parco y serio, escondía las emociones pero en más de una ocasión le vi los ojos llenos de lágrimas (tanto de tristeza como de alegría)

Curiosamente mi primer recuerdo fue un día que tocó, en guitarra, esa canción que le escribió a mi abuelita hace como 60 años... creo que se llamaba "Chaparrita". La forma clásica de tomar la guitarra, el ritmo, un dejo de orgullo en la mirada, creo que esta escena la vi dos veces en los casi 30 años que conviví con él.

Siguió la única vez que le vi sentado al piano, de ese día recuerdo la luz en el pequeño departamento de Mar Mediterráneo que albergó su vida, los exámenes, su preocupación, grandes borracheras, cigarros, miedos, nietos y bisnietas y, finalmente, su muerte.

Recordé el pequeño portafolio color vino con el que todos los días recorría el camino de su casa a la ESM, donde dio clases de anatomía a más de 100 personajes de la vida pública de la salud en México; recordé al mismo tiempo, el olor particular del plumón rojo con el que calificaba exámenes, de ahí viene el recuerdo de que muy pocos exámenes calificados por él tenían calificaciones aprobatorias (y yo, de chavito, pensaba "mi Abuelito es un maestro muy estricto y sus alumnos son unos pendejos").

Recordé el consultorio que todas las tardes abrías, recordé el miedo que me daba entrar por considerarlo un lugar lejano, un mundo diferente y hasta peligroso. Las ventanas enormes, de madera, el piso de madera que tronaba a cada paso, las sillas acomodadas junto a la pared. Recordé ahorita (que lo escribo) el cuadro ese raro del chavito con cara de malo que había "inyectado" al doctor vestido de blanco. La mesa de exploración donde alguna vez me tocó ser paciente.

Recordé mi primera fractura y que tú, sólo de verme y sin necesidad de rayos X sentenciaste: "fractura de cúbito" (¿o habrá sido radio?) y que cuando regresamos de urgencias, con el brazo izquierdo enyesado, partimos mi pastel de cumpleaños número 12.

Alguna vez, ya muy viejo, quiso regresar a la escuela de Medicina en la que estudió. Facultad de Medicina de la UNAM, Santo Domingo. El Viejo ya no podía caminar mucho, era logísticamente un desmadre llevarlo. Por lo que (haciendo frente a los fantasmas que me cree pensando que podría ser un "in memoriam") un domingo nos lanzamos, la familia y yo a levantar un archivo en video de lo que fue SU escuela, la "policlínica" (una cantina ubicada en contra esquina de la puerta con muchos libros que los doctores en ciernes dejaban empeñados a cambio de algunos "alipuses"), la plaza...

Y hoy, Dr. Osorio Sr., te recordé y te extrañé más. Va un fuerte abrazo, de esos que igual en vida no recuerdo haber sentido... los demás recuerdos, los de complicidades curiosas y minúsculas, ¡me los guardo!