martes, 8 de junio de 2010

El viejo periodismo

Creo que muy atinadamente el periódico de circulación nacional La Jornada está uniéndose a la celebración de centenario de la revolución reproduciendo diariamente una nota publicada en uno de esos periódicos que todos estudiamos como parte de la historia de México.

La sección se llama Centenaria y ayer reprodujeron un texto casi poético sobre una tormenta en Tacubaya. Esto se publicó el 7 de junio de 1910 en el periódico El Imparcial.

Échenle una leída al estilo, la complejidad de la redacción. Comparemos con la actualidad… las cosas han cambiado, algunos dirán que para bien, hay “periodistas” que me hacen dudarlo.

Centenaria

El Imparcial*

7 de junio de 1910

Terrible tormenta se desencadenó ayer sobre la C. de Tacubaya

A las cinco de la tarde se desencadenó ayer sobre Tacubaya una terrible tempestad, la más grande que haya caído en aquel lugar desde hace más de veinte años.

Espectáculo imponente

Las nubes, que en forma plana, como cuchillas gigantescas, lucían primero grises y luego negruzcas, fueron tomando arredondadas formas hasta parecer montañas obscurecidas que, empujadas por una fuerza de vendaval adelantaban.

El aire fortísimo que venía de Sur á Norte, cambió de pronto de dirección, invirtiendo ésta y las nubes se detuvieron de pronto y principiaron á deshacerse en girones que flotaban pausados y majestuosos como troncos de árboles milenarios.

Á las cinco en punto de la tarde, los vecinos de Tacubaya, alarmadísimos, vieron cómo una de las gruesas nubes se alargaba, y después de balancearse enorme y pesada, se debatía sobre la pequeña población, bañándola en agua.

Los rayos comenzaron a caer y aumentaban la intensidad de la tormenta. Otra nube después, más tarde otra y luego todas, se convirtieron en lluvia torrencial, que al caer en las calles formaba arroyos.

Las casas que están en la parte baja del pueblo se vieron inundadas por el agua muy pronto; desaparecieron los pisos bajo la ola líquida y los jardincillos quedaban agostados lastimosamente.

El granizo principió cuando era más fuerte el aguacero y al caer en los vidrios y tragaluces, los hacía saltar en pedazos.

Una hora justa duró la tormenta, desencadenándose furiosa sobre la vecina población.

Ya las campanas de los templos habían llamado á rogación y las velas que algunas personas encienden para invocar á los santos, oscilaban al murmullo de los rezos.

Los perjuicios

Calculando aproximadamente, 15 mil litros de agua, hay en la calle de Gelati.

Esta agua inunda las obras de provisión de aguas potables hasta hacerlas desaparecer completamente. Una gran labor tendrá que emprenderse para sacar esta agua, pues las obras tendrán que seguirse con la actividad que se han llevado hasta ahora.

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