jueves, 17 de julio de 2008

Recordando...

Por esas extrañas cosas del destino ayer platiqué mucho de ti, de lo que hiciste, lo que vivimos, los maravillosos veranos, los sandwiches, los viajes, las risas, el pulpo, el Keppe, Yakimeshi, hincarme en misa y todas esas cosas que ahora me parecen cada vez más maravillosas y que son parte fundamental de lo que soy ahora plenamente.
En fin, ayer te recordé y me di cuenta que no he dejado de extrañarte y es posible que ahora esté por fin procesando tu pérdida, la ausencia que, a pesar de haber empezado hace más de 10 años, se concretó hace poco más de un año. Lo más curioso, es que después de estar hablando de ti, hoy por la mañana vi una cápsula en la tele que me recordó y dolió mucho, ayer alguien habló de que la película que más la ha hecho llorar es The Notebook (¿recuerdas que la vi, pero no la vi? ¿que en el momento que supe de lo que se trataba decidí mandar la historia a la puritita mierda y concentrarme en detalles técnicos? ¿que Paola se sentía muy mal por haber escogido esa peli?).
Entiendo a mi madre, a mi también me encabrona todo lo que tuviste que pasar, que sufrir. Se que ahora lo debemos ver como un aprendizaje pero de todos modos "no se vale" (como diría mi madre), porque en ese proceso hubo mucha gente lastimada, mucho dolor, muchos cajones en los que fuimos guardando ese dolor y dejándolo o crecer o añejarse.
Ayer comenté lo mucho que te quise, que aún te quiero, lo mucho que me enseñaste, todo lo que me diste. Platicando tuve esos recuerdos que no hay forma de compartir, esos que tu dejaste de tener como 10 años antes de tu muerte física. Me acordé de tu risa, de tus comentarios que a veces parecían sarcasmo, de tu cabello blanco, de esa particular sonrisa con la que mandabas a la chingada a tanta gente, obvio sin decirlo, de una manera que hasta se quedaban contentos.
Fuiste una mujer atrapada en un tiempo que no te entendía, que no te correspondía, pero al final de cuenta fue tu tiempo e hiciste con él justo lo que quisiste. Hoy, a un año, un mes y tres días de tu muerte me acordé mucho de ti, te extrañé mucho, pero me acordé de lo bueno y te lo agradecí mucho más... nunca serán las palabras lo suficientemente ambiguas como para captar todo lo que TU sabes, Abuela, que te quiero, extraño y admiro.


María Magdalena Naser Naser et moi. En el lugar que de seguro la hizo feliz en sus últimos años de vida.

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