domingo, 31 de enero de 2010

Matinal

Hoy desperté con una sensación diferente,
un insomnio acurrucado,
con un silencio interrumpido,
una luz mórbida y voyeourista,
con asco en la garganta,
y unos ojos viendo las mismas grietas,
con un espacio imposible de llenar.
Con un hueco en el estómago
y otro en el alma
en el deseo
en tantas cosas...

Hoy desperté con un recuerdo tatuado a mi lado,
sed de cicuta, o cualquier otra belleza natural,
con la espalda adolorida de no abrazar nada,
el sueño interrumpido súbitamente,
con repulsión por todos,
con una soledad tan reconfortante,
una llamada que no llega,
con una cita que no existe.
Con mil mariposas nocturnas en la cabeza
y otras tantas en el estómago
en los ojos que ven las mismas grietas.

Hoy desperté con las manos sin espacio de caricias,
la boca seca de besos,
con las pestañas cuidadosamente acostadas en la almohada
y una almohada que no soporta mis sueños.
Con mis sueños dándome la espalda, cansados de mi,
con películas inútiles amontonándose en la memoria
con libros llenos de páginas en blanco

Hoy desperté con los pies adoloridos de caminar sin razón,
con el polvo del camino atrapado entre mi pelo
y el aire matinal congelando mi piel desnuda,
con golpes, cortadas y raspones cubiertos por tatuajes
con equipaje igual a cero, pero lastre igual a todo.
Con el perro sin ganas de pasear
con la lluvia insolente agazapada atrás del árbol
con la maleza más alta y menos protectora
amenazante e hipnotizadora
encantadoramente peligrosa
alucinante.

Hoy desperté con las heridas sangrantes,
los dientes destrozados, y apretados
con las articulaciones rígidas
las fracturas adoloridas...

Hoy desperté con desánimo.

Y hoy, simplemente desperté y al darme la vuelta en la cama volví a cerrar los ojos.

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