martes, 9 de marzo de 2010

Cómo ser un buen mercenario y no morir en el intento

Ayer por la noche ví Boogie, el aceitoso, una verdadera bacanal de humor negro.

Película animada basada en la tira cómica que Roberto Fontanarrosa publicó en Argentina en 1971 y que en México fue lanzado al estrellato por el semanario político Proceso (en la época de don Julio Scherer). Como dije acá, creo que fue de las primeras tiras cómicas que leí asiduamente.

Pues ahora Gustavo Cova (cineasta y publicista argentino) decide emprender la aventura de llevar al famoso ex combatiente de Vietnam al cine y lo hace de manera excelsa al mezclar diferentes tipos de animación, mucho humor negro, sangre a la Tarantino, misoginia, chauvinismo, desprecio por lo humano, frialdad y un personaje terriblemente despiadado que cumple el papel dialéctico de héroe-antihéroe.

Interpretado por Jesús Ochoa (quién se avienta casi dos horas sin inflexiones en la voz) Boogie mata a diestra y siniestra, no se preocupa más que por él y tiene, como código de ética, buscar sólo su beneficio económico, que al fin de cuentas es lo que busca cualquier mercenario que se precie de serlo. Boogie no es misógino, simplemente desprecia todo lo humano. Pero ojo… “every bad boy has his soft side” y hasta Boogie siente un poco de amor por Marcia Frogg (interpetada por la mega sexy Susana Zabaleta) quien grita, es aventada, golpeada, casi asesinada, colgada, humillada, ofendida y algunas otras bellezas de trato machista, sin proferir una queja.

Referencias a Vietnam y flashbacks muy bien logrados, el guión de Boogie (de Marcelo Paez-Cubells) se actualiza al insertar gags y referencias que surgieron mucho después de 1971 y que son, definitivamente parte del contexto en el que un personaje como Boogie puede haber. En la parte técnica, se aprecian muy buenos fondos 2D mezclados con elementos 3D, una edición de audio sublime y nada exagerada, sino perfectamente balanceada entre la música, los efectos y los sonidos incidentales.

La historia es sencilla, un capo de la mafia necesita hacer desaparecer a un testigo que seguramente lo fundirá en la cárcel de por vida. Contrata a Boogie, el mejor asesino de la ciudad, pero hay un problema. Surge otro asesino que incluso se quiere ejecutar a Boogie. Matanzas épicas (en un hotel de mala muerte, super cliché), persecuciones contra la policía, falta de humanidad, una personalidad escatológica de la que Homero Simpson se sentiría copia a carboncillo y un final épico pero fácilmente predecible hacen de esta cinta un must to see como oasis de tranquilidad tras el hype que Alice in Wonderland está generando.

Posted via email from ... what the cat dragged in

1 comentario:

SEBASTIAN RAMSEG dijo...

Gracias por la critica
Mi nombre es Sebastian Ramseg y fui el director de animacion de la pelicula.
Me alegro que te alla entretenido, eso fue lo que se busco con la peli
Abrazo desde Argentina !!

Cuente el chisme