martes, 9 de junio de 2009

60 años son tres "nadas"

Ayer doña María Magdalena, mi madre, cumplió 60 añitos y lo hizo de una manera poco común. Fue operada el sábado pasado, digamos que mandó a un botecito mi primera casa, la cual compartí con mi hermana. Para los que me siguen en Twitter y Facebook, sabrán que todo salió bien.

Al final de su primer "Nada", MMMM (María Magdalena, Mi Madre) seguía viviendo en León, era una "jovencita" (como dirían hace casi 40 años) muy guapa y con una trenza que la ha caracterizado toda su vida. De respuestas rápidas y ácidas. Inteligente y muy solidaria. Supongo, o incluso imagino, que le hizo honor al dicho de llorar como "Magdalena", pero no estoy tan seguro.

Para su segundo "Nada", MMMM rompió la inercia de siglos, de apellidos, de historias, de cruces y de confesionarios. Se casó con el Dr. Osorio y tuvo dos hijos, quienes seguramente le hemos dado buenos y muy malos momentos, se convirtió en una señora rete guapa, la trenza permaneció inamovible y continuando la signatura de su diario caminar.

Empezó a estudiar una licenciatura en historia, todos los días iba (y en algunas ocasiones nosotros con ella) desde Arboledas-Valle Dorado hasta la ENAH, frente a la sala Ollin Yolliztli, fue una estudiante ejemplar, trabajaba al mismo tiempo y en ningún momento nos faltó una palabra de apoyo e incluso varios regaños. Siguió con respuestas rápidas y ácidas, se volvió más solidaria e incluso se radicalizó un poco.

La vi llorar muy poco, recuerdo claramente cuando murió Guillermo, nuestro tío. No recuerdo si lloró cuando mi hermana estuvo grave, pero imagino que sí, al igual que cuando fui yo el que estuvo grave.

El tercer "Nada" de MMMM se llenó con Mikel, pero también ha sido de pérdidas familiares y de la gente que ella quiere (debería decir ama). Ahora es una abuela guapa y elegante, las respuestas son rápidas pero mucho menos ácidas, la trenza sigue ahí, aunque se queja que cada vez está más flaca esa trenza. Ahora si le hace honor a su nombre y llora como Magdalena, con noticias (pero insiste en verlas), con películas, con canciones, con la gente. Sigue siendo solidaria, pero a grado exagerado en algunas ocasiones. Es tan radical que se ha vuelto políticamente incorrecta y eso me encanta, porque es en esos momentos que retoma lo ácido de los comentarios.

Igual este tercer "Nada" lo hemos acompañado de muchas pláticas, de muchas discusiones, de apoyo, de amor. Hemos compensado todos juntos esas pérdidas, las hemos entendido y aprendido a sobrellevar. Hemos mejorado nuestra relación de una manera fuerte y que valoramos con base en la independencia.

Los 2.75 "Nadas" que me han tocado convivir con ella han sido invaluables, le he aprendido mucho, sé qué quiero imitar y qué dejar de lado - como parte del impulso, que nunca como lastre - para continuar escribiendo mi historia.

2 comentarios:

Carlos H. Mendoza dijo...

Qué bien que todo esté bien... Saludos...

Luis Eduardo dijo...

Por cierto, no son 2.75 "nadas" es 1.75...
¡Por eso estudié comunicación! los números y yo no nos llevamos muy bien

Una disculpa

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